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UNICEF, OIT y PNUD advierten retroceso en el bienestar de niños, niñas y adolescentes producto de la pandemia

Los efectos directos e indirectos de la pandemia han desencadenado un aumento de los factores de riesgo para el bienestar de la población infantil y adolescente, disminución de los ingresos, retroceso en el aprendizaje,  interrupción de los controles de salud y un incremento en la inseguridad alimentaria son los principales hallazgos del informe “Impactos de la pandemia en el bienestar de los hogares de niños, niñas y adolescentes en Chile” elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La información evidencia una agudización de una serie de factores de riesgo, especialmente en el caso de los hogares con jefatura femenina y aquellos pertenecientes a sectores de menores ingresos.

Según el informe, más del 50% de los hogares con niños, niñas y adolescentes reportaron una disminución de sus ingresos producto de la pandemia, y en el caso de las familias pertenecientes al primer quintil este porcentaje llega al 60%. Esta reducción de ingresos ha implicado una contracción del gasto en educación, salud, alimentación y servicios, afectando directamente el bienestar de los niños, niñas y adolescentes y de sus familias: un 22,5% disminuyeron sus gastos en educación, un 35,5% en salud y un 42,4% en alimentación.

Para el Representante de UNICEF, Paolo Mefalopulos, el informe deja en evidencia que “la pandemia ha agudizado los patrones de desigualdad que ya existían en el país y alertan sobre nuevas vulnerabilidades que podrían afectar a las familias de los sectores de menos ingresos, donde hay una mayor presencia de niños, niñas y adolescentes. Esta realidad obliga a mirar con urgencia la situación que enfrenta la infancia más vulnerable, y la necesidad de avanzar en la consolidación de un Piso de Protección Social sensible a la Niñez que permita garantizar el adecuado ejercicio de los derechos y una vida libre de pobreza para todos los niños, niñas y adolescentes que viven en Chile”.

La Representante Residente del PNUD en Chile, Claudia Mojica, señala que “la información contenida en el informe nos obliga a pensar esta pandemia como un punto de inflexión, ya que respuestas oportunas y adecuadas pueden hacer una gran diferencia en la calidad de vida de la población más afectada por los efectos de esta crisis, como lo son los niños, niñas y adolescentes. Las decisiones de política que se tomen hoy serán determinantes para avanzar hacia un desarrollo en que todas y todos tengan las mismas posibilidades de concretar sus proyectos de vida”.

Asimismo, se constata una profunda desigualdad en el acceso de los alumnos y alumnas a la educación, ya sea mediante clases virtuales, presenciales o el uso de material pedagógico. Según los datos del informe, más de la mitad de las familias pertenecientes a los hogares de menos ingresos carecen de herramientas tecnológicas adecuadas para fines educativos, y uno de cada tres niños, niñas o adolescentes de estos hogares participaban de clases virtuales, presenciales o usaban material pedagógico tres o menos días por semana. Además, un 25% de las familias declararon tener mucha dificultad para apoyar el trabajo escolar de sus hijos e hijas.

Si bien a partir de los datos analizados no es posible aproximarse a una medición formal del trabajo infantil, los datos indican que durante la pandemia un 3,5% de los hogares declararon que las y los adolescentes que viven en ellos debieron trabajar para apoyar económicamente al hogar, mientras que un 2,2% reportó lo mismo en el caso de niños y niñas entre 6 y 14 años.

El Director de la OIT para el Cono Sur de América Latina, Fabio Bertranou, señala que “la evidencia que recopila este informe permite alertar sobre la vulnerabilidad de muchos niños, niñas y adolescentes, que producto de las consecuencias de la pandemia, se encuentran en mayor riesgo de involucrarse tempranamente al mundo del trabajo o de realizar actividades económicas peligrosas que afectan a su desarrollo físico, moral y psicosocial. En el Año Internacional Para la Erradicación del Trabajo Infantil estos resultados hacen un llamado a acelerar los esfuerzos para implementar medidas que mitiguen los efectos de la pandemia y ponen de manifiesto la importancia de actuar ahora para revertir esta situación”.

La crisis sanitaria también produjo una interrupción en el acceso a servicios de salud, debido a la alta ocupación de los recintos hospitalarios por la pandemia y el riesgo de contagios de acudir a estos. En el 56% de los hogares con presencia de niños, niñas y adolescentes declararon haber tenido que suspender o postergar consultas médicas, y en un 43% de los casos declaran haber suspendido o reducido exámenes médicos o dentales.

Respecto a salud mental, se observa que en los hogares con niños, niñas y adolescentes un 20,9% de los adultos declara presentar niveles moderados o severos de síntomas de ansiedad o depresión. Estos síntomas se presentan en un 24,5% en el caso de hogares con jefa de hogar mujer y en un 18,5% en hogares con jefe de hogar hombre, lo que evidencia nuevamente desigualdades de género y el impacto diferenciado de la pandemia.

En cuanto a inseguridad alimentaria, el informe revela que esta llegó a un 20,4% en hogares con presencia de niños, niñas y adolescentes durante uno de los períodos más complejos de la pandemia (julio 2020) y a diciembre 2020 se mantenía en 13%.

El informe completo se puede revisar en la fuente de esta nota, en  www.estudiospnud.cl o descargando directamente aquí.

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