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SOPNIA llama a poner atención en niños con déficit atencional y advierte de un subdiagnóstico en sectores vulnerables

El Trastorno por Déficit de Atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo, que la mayor parte de las veces se hace evidente en la edad escolar, cuando niñas o niños tienen dificultades para poner atención,  planificar, organizar, considerar todos los detalles necesarios para el logro de un objetivo o calcular bien los tiempos. Con frecuencia también son más inquietos, impulsivos, verborreicos  y pueden cometer conductas de riesgo.

La neuróloga pediátrica y miembro de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia (SOPNIA), Ximena Carrasco Chaparro, explica que –por lo general- los síntomas del déficit atencional están relacionados con problemas en el desarrollo de la autorregulación y no es solo un problema en el manejo voluntario de la atención. “Lo que está a la base del déficit atencional es la incapacidad de controlar impulsos y respuestas dominantes en pos de metas de más largo plazo, es decir, el control inhibitorio y, por otra parte, la incapacidad de posponer recompensas; son personas que necesitan todo el tiempo una recompensa inmediata”, explica.

En este sentido, la doctora Carrasco explica que los pacientes con Déficit de Atención sí son capaces de atender y hacer cosas que los motivan, porque representan para ellos una recompensa inmediata. “Por ejemplo, un niño con TDAH no tiene ningún problema en poner atención durante horas a un videojuego, pero no logra desconectarse para hacer un deber”, indica.

Agrega además, que en el déficit atencional “hay un problema en el desarrollo de todas las facultades que están relacionadas con la autorregulación, el autocontrol, el control voluntario de los pensamientos y emociones, lo que potencialmente afecta diversos aspectos de la biografía de quienes lo tienen, especialmente si lo padecen en un grado moderado o severo. No es algo que se pueda mirar como algo trivial”.

La determinación de la disfuncionalidad y de la gravedad del trastorno también es un desafío. Se debe dimensionar qué tanto afectan los síntomas del TDAH al niño en su desarrollo, en su capacidad de aprendizaje, en su autoestima y salud mental, a su entorno familiar, y otros.

Una condición desigual

Para diagnosticar el déficit atencional se hace una entrevista en profundidad y un examen clínico, lo que debe ser realizado por expertos en desarrollo que en Chile, por lo general son  neuropediatras o psiquiatras infanto-juveniles. Sin embargo, no hay exámenes que puedan diagnosticar el déficit atencional.

Es importante hacer caso de la derivación de los profesores. “En muchos casos, los profesores son los primeros en darse cuenta de los síntomas del TDAH, porque este problema de autorregulación se pone a prueba donde hay que adecuarse a la disciplina, donde el estudiante tiene que hacer cosas por deber. Por lo general, los profesores derivan bien porque tienen la ventaja de tener al grupo de control en la misma sala de clases: tienen a 30 niños y pueden notar quiénes tienen diversos problemas”, dice la especialista de SOPNIA.

Sin embargo, dice la doctora, es fundamental entender que el déficit atencional no es un problema solo del colegio.  El TDAH puede estar a la base de diversos cuadros psiquiátricos. En relación con sus causas, tiene un fuerte componente hereditario, pero pueden contribuir problemas perinatales (prematurez y/o bajo peso de nacimiento), y experiencias adversas. Es muy frecuente encontrar características de TDAH en varios miembros de la familia.

La especialista destacó que en Chile, en particular en contextos de pobreza, el TDAH está sumamente subdiagnosticado. “Imagínate lo que es tener este trastorno en contextos adversos, en  poblaciones de alta vulnerabilidad. No es lo mismo tener déficit atencional en esos contextos de riesgo que en un lugar más acomodado, aventajado económicamente, con papás cultos, con más niveles de protección social”.

En este sentido, la especialista explica que “en contextos de pobreza hemos encontrado altas tasas de TDAH, y un mínimo porcentaje de los casos detectados había sido derivado y atendido, con las nefastas consecuencias que este cuadro puede tener”.

Por otra parte, indicó que hay lugares donde parece estar sobre diagnosticado. “Yo recuerdo haber tenido pacientes de colegios de nivel socioeconómico alto en que, de 25 estudiantes, había 17 tomando medicamentos para el TDAH (casi 70%). Eso creo yo que es un error, porque la prevalencia de TDAH estimada en Chile, si bien parece alta en relación a cifras mundiales, sólo bordea el 10%”. Es decir, existen casos de sobre-diagnóstico y también de sub-diagnóstico. El tema del diagnóstico hay que tomarlo con seriedad.

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