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Nuevos socios de SOPNIA aspiran a un trabajo en equipo por el bien de los pacientes

Durante el XXXVIII Congreso de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia ingresaron Camila Cortés y Sebastián Vega como nuevos socios de SOPNIA. Ambos profesionales presentaron sus investigaciones y revelan cómo quieren aportar desde su quehacer.

 Sebastián Vega fue parte del comité organizador del XXXVIII Congreso de SOPNIA, como coordinador de humanidades médicas, una innovación que este año tuvo el encuentro anual, en donde se incorporaron miradas desde fuera de la sociedad científica. Fue esto, precisamente, lo que lo motivó a incorporarse como socio de SOPNIA.

“Desde mi punto de vista, esto constituye una valiosa oportunidad por conectar con otras especialidades, profesiones y disciplinas, en la línea de lo que está siendo el trabajo en políticas públicas y los lineamientos que ha desarrollado SOPNIA”, explica Vega.

Camila Cortés, ingresó como socia junior en 2017 mientras cursaba su segundo año de formación de especialidad en neuropediatría, motivada por un fin académico y de adquirir mayor conocimiento en torno a lo que significaba ser neuropediatra. Después de su egreso, su interés por mantenerse ligada a la SOPNIA continuó, ya no solo por esos motivos, si no por la relevancia de tener representatividad en temas de desarrollo infantil frente al país.

En esa línea, Camila Cortés explica que “ser socia, sin duda, se relaciona con mis propósitos futuros de una mayor y mejor formación profesional, ya que me permite el acceso a educación médica continua, a tener espacios donde se habla un mismo idioma y donde se tienen temas en común, además de los fines académicos me facilita el encuentro humano entre colegas, el conocer los pensamientos y realidades de otros socios que están en distintas partes del país, por lo tanto para mi es sin duda un espacio que permite conciliar la diversidad e integrar pensamientos”.

Nuevos socios, nuevos aportes

Para los nuevos socios, su mayor impronta al interior de SOPNIA estará en la promoción del trabajo en equipo y el sentido de lo colectivo.

En este sentido, Camila Cortés comenta que uno de sus aportes como nueva socia de SOPNIA estará en “mi absoluta disposición a tener un rol activo en las actividades que la sociedad desarrolle. Me caracterizo por ser muy curiosa y energética dentro de esta profesión manteniéndome siempre en constante búsqueda, actualización y desarrollo de información. Pretendo que en conjunto vaya creciendo como profesional, ir aportando con todos esos conocimientos, experiencias y trabajo a nuestra sociedad neuropsiquiátrica infantil, además de incentivar a mis pares y futuras generaciones en formar parte de SOPNIA, dado la importancia de trabajar unidos como sociedad médica”.

Para Sebastián Vega “se requiere trabajo, sentido colectivo, humanismo y participación. Porque el aporte va en directo beneficio de los pacientes cuando desde nuestra sociedad científica participamos de las discusiones públicas y de espacios de toma de decisiones, favoreciendo una deliberación colectiva que integre las distintas miradas, desde las humanidades y las ciencias. Pienso que restarse no es opción ante una realidad tan compleja como la que tenemos”.

Destaca que uno de los desafíos para el futuro de SOPNIA está en “el desarrollo de una investigación ética y capacitación médica continua libre de la influencia de la industria farmacéutica, que permitirán contar con muy buenos insumos para el desarrollo de políticas públicas en distintos temas, lo que requiere también abrirse a otras profesiones e incluso otras disciplinas”.

Y agrega que “es necesario participar de las directrices sobre la formación de especialistas, en virtud de las brechas que existen en nuestra realidad sanitaria y que plantean desigualdades injustas. Yo tengo la suerte de trabajar en una región donde en cada hospital provincial hay neuropediatra, pero incluso en el 2021 esta no necesariamente es la realidad transversal en nuestro país.  Son muchos los desafíos y eso requiere el compromiso de todos y todas”.

Algo en lo que concuerda Camila Cortés quien asegura que “SOPNIA debe mantener activo el rol que actualmente cumple, potenciar su representatividad frente a nuestro país, ser un personaje activo en temas de políticas públicas y cada día ser más parte de las decisiones que Chile toma sobre nuestra población pediátrica en materias que nos competen. Soy una convencida de que los cambios y logros se obtienen más fáciles y de mejor manera trabajando en grupo y por eso las sociedades médicas son tan relevantes. Los niños y adolescentes son el fututo y en ámbitos de su adecuado desarrollo nuestra sociedad tiene mucho que decir”.

Investigación de vanguardia

Siguiendo con la tradición de SOPNIA, los nuevos socios presentaron importantes investigaciones para ingresar como socio.

En el caso de Sebastián Vega, su investigación se denominó “Aspectos éticos de la pandemia por COVID-19 en pediatría”. Según explica, “la reflexión ética y las Humanidades en su conjunto aportan luces sobre los desafíos que tiene nuestra profesión en la actualidad. Y especialmente en el contexto de la pandemia, donde estos se hicieron mucho más visibles. Desde el racionamiento extremo de recursos terapéuticos, las vacunas y su desigual distribución y la postergación que vivieron nuestros pacientes en su atención de salud plantean la necesidad de reflexionar sobre las decisiones complejas que tomamos, y la Bioética nos permite gestionar esta complejidad. Por eso me animé a escribir junto al doctor Fernando Novoa un artículo de difusión interna sobre este tema”.

Por su parte, Camila Cortés presentó un trabajo que corresponde una revisión sobre la determinación de muerte encefálica en pediatría. “No existen protocolos estandarizados ni únicos a aplicar en toda parte del mundo y se vuelve fundamental conocer bien lo que nuestra ley nos indica, por lo que nos pareció de suma importancia entregar esta información lo más ordenadamente posible y aportar con un flujograma que de alguna forma facilite el proceso al profesional que deba afrontar esta trágica situación que, sin duda, es una de las más complejas a las que como neuropediatras nos podemos ver enfrentados”.

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