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“Eliminar las preexistencias por salud mental es un paso adelante para terminar con la estigmatización”.

Esta nota fue publicada en el medio “El Rancaguino”. Para leer la nota original pincha aquí.

Desde la semana pasada las enfermedades relacionadas con la salud mental dejaron de ser preexistencias en las Isapres dada la entrada en vigencia de la ley 21.331 que busca proteger los derechos de las personas en la atención de salud mental. La sociedad psiquiatría y neurología de la infancia y la adolescencia (SOPNIA) valora el avance y llama a ir más allá.

“Eliminar las preexistencias es un paso importante en la comprensión y disminución de la estigmatización de las personas con dificultades en salud mental”, comienza Felipe Méndez, presidente de Sopnia y médico neurólogo de profesión, agregando un dato que parecía estar soslayado hasta hoy: “Muchas personas tienen alguna patología de salud mental o algún conocido con alguna condición que lo afecta. La tarea es que la sociedad logre incluir en conciencia y sin estigmatizar, y eso pasa por no discriminar ante estas situaciones y ofrecer una mayor atención de salud sin prejuicios”, aclara.

Y es que uno de los grandes efectos no mencionados del Covid 19 ha sido el aumento explosivo de cuadros ansiosos y depresivos por efecto de los más de dos años de pandemia. De acuerdo a estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, se estima que por lo menos un tercio de la población va a evidenciar trastornos relacionados con la depresión, ansiedad, trastornos de sueño y trastornos de la alimentación.

“Que los problemas de salud mental dejaran de ser una preexistencia era un paso inevitable y que fue largamente postergado”, manifiesta Méndez, agregando que: “Hoy más que nunca necesitamos asumir que existen, que son frecuentes y que requieren de apoyo, independiente de cuándo comenzaron y cómo se generaron».

A partir del próximo 1 de marzo las isapres no podrán comercializar planes que restrinjan la cobertura para las prestaciones de salud relacionadas con enfermedades mentales, discapacidades psíquicas o salud mental, lo que implica que no podrán existir topes de bonificación por beneficiario menores que los establecidos para prestaciones de salud físicas.

Uno de los temas fundamentales en este proceso es la salud mental de niños, niñas y jóvenes: “Su situación es muy compleja. Los índices de consulta derivados por temas de salud mental en niños y jóvenes se han triplicado. Una cosa fundamental ha sido lograr en tiempo récord poder combatir los síntomas físicos del Covid-19, sin embargo, los problemas de salud mental asociados al encierro, la incertidumbre y la presencia amenazante de la muerte pueden durar fácilmente una década más”, confirmó el facultativo, concluyendo que: “Los niños con psicopatología antes quedaban muy estigmatizados y ahora se les permite un cambio relevante en sus coberturas para el resto de sus vidas».

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