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EL LEGADO DE LA VOCACIÓN AL MEJOR SERVICIO

4 de Febrero de 2015

El matrimonio compuesto por Hermann Schlager y Luisa Casanueva trajo al mundo este prestigioso hijo de La Serena, el 7 de septiembre de 1940, siendo el mayor de 3 hermanos (German, Eduardo y Anita Luisa).
El Dr. Germán Schlager Casanueva realizó sus estudios básicos y medios en La Serena, posteriormente, en 1965 se recibió como Médico Cirujano de la Universidad de Chile. Hizo su beca de Pediatría en esta última Universidad en el Hospital Roberto del Río y luego su Post-Doctoral Fellowship in Pediatric Neurology, en la University of British Columbia, Canadá.
Escogió como compañera de vida a Renate Riebl, con quien se casó y tuvo 2 hijos que llamaron Erwin y Renate, su esposa falleció en el año 1990.
Su actividad gremial en el Colegio Médico como consejero fue muy intensa, le tocó participar en la revisión de la propuesta de curriculum de especialidades de Neurología Pediátrica Psiquiatría Infantil, en el año de 1974.
Entre su labor de servicio se destaca su trabajo en el Hospital Roberto del Río, entre los años de 1972 y 1980, allí fue docente de la cátedra de Pediatría. También se desempeñó como jefe del Servicio de Neonatología del Hospital San José, de 1973 a 1981, en donde sus principales áreas se enfocaron en Trastornos del Desarrollo, Trastornos Neurológicos del Recién Nacido y Epilepsia, en las que publicó numerosos trabajos.
En el año 1994 decide darle a su vida una segunda oportunidad y se casa con la Dra. Ximena Fuentes Martínez, psiquiatra de la Universidad Católica y del Hospital Sótero del Río, con quien siempre estuvo presente en los Congresos SOPNIA. Se acompañaron en turnos, actividades sociales, y mantuvo una linda relación hasta el día de su inesperada muerte.
El Dr. Schlager fue miembro de la Sociedad Chilena de Pediatría, Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia, Sociedad Latinoamericana de Neurología Infantil, Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía y de la Academia Iberoamericana de Neurología Pediátrica. Debido a su incansable labor, se distinguió por la gran pasión con la que ejerció su profesión, sus actividades en sociedades médicas, su labor como docente y sus trabajos en diversas áreas de la neurología, por lo que para nadie fue extraño que en 1970 recibiera el Premio del Colegio Médico de Chile, y en 1992 fuera distinguido por la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia.
Ingresó a la Clínica Alemana en 1973, donde fue parte de la realización de importantes proyectos como la inauguración de sede de Vitacura, la atención de Neurología Infantil de llamada en el Servicio de Urgencia, el equipo standard de calidad que ha logrado la sub- especialidad a lo largo de los años, y fue jefe de la Unidad de Neurología Infantil.
En SOPNIA fue Presidente durante los períodos consecutivos 1982 a 1983 y de 1984 a 1985, en los cuales promovió la especialidad entre los médicos jóvenes en múltiples cursos, además aportó sus conocimientos, y por supuesto en el Congreso Anual, el cual pasó a celebrarse de manera ininterrumpida durante su presidencia, a partir de año 1984.
En el ámbito personal, su pasión era el dibujo y la pintura. Fue un reconocido amante de la lectura, un poeta e historiador innato. En el tema de los viajes, era un gran planificador, preparaba con anticipación hasta el más mínimo detalle.
Distinguidos colegas describen al Dr. Schlager: “Como compañero de trabajo fue siempre leal, responsable, atento con el personal, educado, nunca enojado y con un gran espíritu de trabajo en equipo. Durante varios años nos reuníamos una vez al mes para departir junto a Ricardo Erazo y realmente creamos un fuerte vínculo de amistad. Siempre tuvo la mejor disposición para superar los problemas de turnos y sin pedir nada a cambio, solo hacía una X en el calendario y decía un ‘después veremos’ ” - Dr Carlos Acevedo.
“Todos los que conocieron a Germán pueden corroborar su trato afable y respetuoso con sus pares, que para mí lo enaltecen como persona. Nunca mostró sentimientos ni opiniones negativas respecto a nadie y me cuesta pensar en muchas personas con las mismas cualidades. No por eso carecía de sentido del humor, pero lo mostraba en su plano respetuoso de siempre” - doctor Ricardo Erazo.
De manera inesperada, la muerte llega a este gran profesional, el día 2 de octubre de 2013, dejando un gran legado en el ámbito médico, social y en la creación de distinguidas instituciones de gran ayuda para los menos favorecidos, más necesitados y niños discapacitados, entre ellas la Sociedad de Neurología y Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia, la cual estará infinitamente agradecida por su ayuda a forjar la historia de la misma, y por su puesto agradece enormemente a su familia la colaboración para realizar el presente homenaje.

Despedida doctor Carlos Acevedo
Germán fue un pionero en la Clínica Alemana. Ingresó a ella el año 1973, inaugurando la Clínica Alemana de Vitacura.
Tuve la oportunidad de conocerlo el año 1986 cuando iniciamos la atención de Neurología Infantil de llamada en el Servicio de Urgencia.
Desde el año 1989, cuando se construye la nueva primera torre de consultas, compartimos la oficina hasta antes de ayer, durante 24 años. Germán fue el jefe de la Unidad de Neurología Infantil los primeros años y ayudó a conformar el equipo y a dar el standard de calidad que ha logrado nuestra sub- especialidad a lo largo de los años. Como compañero de trabajo fue siempre leal, responsable, atento con el personal, educado, nunca enojado y con un gran espíritu de trabajo en equipo. Durante varios años nos reunimos una vez al mes para departir juntos con Germán y Ricardo Erazo, y realmente creamos un fuerte vínculo de amistad. Siempre tuvo la mejor disposición a superar los problemas de turnos y sin pedir nada a cambio, solo hacía una X en el calendario y un “después veremos”.
Su espíritu de colaboración lo llevo a integrar el Directorio de Instituciones que ayudaron a niños discapacitados. Tuvo como compañeros de beca en el hospital Roberto del Río muchos colegas de Latinoamérica, particularmente de Bolivia, Perú y Ecuador. Durante muchos años en Clínica Alemana fue receptor de pacientes referidos desde Bolivia quienes consultaban por problemas de la especialidad. Me tocó viajar a Cochabamba con él el año 1990, a dar un curso internacional, oportunidad en la que recorrimos las principales ciudades de Bolivia: La Paz, Sucre, Sta. Cruz y en todas ellas había colegas y amigos de Germán esperándolo para atenderlo y demostrarle su afecto. Su compromiso de entrega con sus pacientes fue total. Fue un médico más interesado en la persona que en el cliente y nunca privilegió lo económico, influido por su fuerte formación en la pediatría social que inculcaba el profesor Meneghello. Durante su vida sufrió la pérdida de sus padres, de su primera esposa consumida por una cruel enfermedad, a quien cuidó abnegadamente. La muerte de su hermano y el trágico fallecimiento de su hermana y de su cuñado que dejaron a sus sobrinos huérfanos. Él viajaba regularmente a Rancagua a visitarlos y ayudarlos. Siendo muy religioso él decía: Dios me ha puesto una tarea y la voy a cumplir lo mejor posible.
Sin embargo, estas tragedias lo engrandecieron en su dimensión humana. Germán era un hombre muy culto: lectura, música, pintura y su tertulia era siempre amena y de gran nivel cultural.
Tuve la suerte de compartir con Germán estos momentos difíciles hasta que un día me dijo. Carlos: Me ha sucedido algo maravilloso. Conocí a una mujer extraordinaria, estoy profundamente enamorado y me voy a casar de nuevo. Así fue como junto a Ximena y sus hijos inicio una segunda etapa en su vida, en la cual fue inmensamente feliz y formaron una pareja ejemplar que se amó intensamente y que compartieron durante 20 años un matrimonio modelo. Ximena, creo que tuviste la suerte de vivir con hombre ejemplar, respetado, querido, bueno de corazón y estoy seguro que todos esos años felices compartidos con Germán, fueron un premio que recibiste de Dios y cuyo recuerdo vas a mantener atesorado en tu corazón hasta el fin de tus días.
Finalmente, ayer al medio día recibí en la consulta a una madre desolada, cliente de Germán, que me dijo: Doctor, fue el mejor Doctor que conocí en toda mi vida, fue un verdadero amigo y no voy a encontrar a otro igual. Yo estoy completamente de acuerdo. Amigo mío fuiste el mejor. Descansa en Paz.

 

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