Noticias y Novedades en SOPNIA

Los jóvenes y la autoagresión

¿QUÉ HACER CON LA RABIA QUE SE LLEVA ADENTRO?

Septiembre 2006, Sopnia.com
Es una pregunta que se hacen muchos adolescentes cuando, agobiados por las frustraciones o penas a las que no pueden hacer frente, deciden infligirse heridas en su propio cuerpo. Para ellos es una salida, sin embargo, para los expertos éste es un problema de salud pública.

Por Andrea Villena Moya

A sus 17 años Paulina cursa tercero medio en un colegio particular. Sus padres son profesionales y juntos son una familia de acomodada situación socioeconómica. Luego de varias sesiones, un psiquiatra infantojuvenil diagnosticó a la joven una Enfermedad Bipolar Mixta y un Trastorno del Desarrollo de la Personalidad.

La muchacha vive en constante conflicto con sus papás, pues le han sido restringidos los permisos para salir con sus amigos. ¿La razón para esta medida? Ella no respeta horarios y se ha excedido en la ingesta de alcohol.

Es una noche de fin de semana y la chica anuncia salida. Los progenitores se lo prohíben. Luego de una larga discusión y muy molesta, la muchacha sube a su dormitorio y toma impulsivamente un tip top que encuentra sobre su escritorio y se infiere dos cortes en el antebrazo izquierdo. Al ver la sangre fluir desde las heridas se siente desahogada, es una verdadera catarsis.

Conductas como ésta las ha repetido varias veces en el último tiempo.

Paulina ha revelado a su psiquiatra que su intención no es el suicidio, tampoco llamar la atención, sino que sólo liberarse de sensaciones tan molestas que no puede tolerar. Así, la rabia, la frustración y la impotencia son la reacción a la negativa de los padres.

Este es un caso real relatado por un psiquiatra miembro de SOPNIA y ejemplifica las automutilaciones que se infieren muchos jóvenes de nuestro país. Una realidad cada vez más presente en las consultas psiquiátricas y que, a juicio de la Dra. Ana Valdés, es un tema importante en la salud pública de adolescentes, segmento etario en el que se observa principalmente este problema.

Las autoagresiones son definidas como un acto deliberado y repetitivo que persigue dañar el propio cuerpo, sin intención suicida, señalan los psiquiatras Armando Nader y Virginia Boehme en el artículo Automutilacion: ¿Síntoma o síndrome?, publicado en el Boletín Sopnia, de 2003.

Las acometidas pueden ir desde negligencias en el cuidado y el aspecto físico, hasta impulsos que atentan contra la propia vida y que, incluso, podrían finalizar con el suicidio.

El Dr. Nader señala que casi el 90% de los pacientes con este desorden son mujeres y que los daños autoinfligidos más frecuentes son golpes, quemaduras con cigarrillos y cortes en los antebrazos, muslos y, a veces, en el abdomen. "Según la experiencia, el síndrome de automutilación lo padece 1 de cada 5 pacientes de entre 13 y 21 años que consultan por conflictos conductuales, abuso de sustancias, trastornos de personalidad o bipolaridad", sostiene el facultativo.

Dificultad para expresar emociones

El Dr. Nader explica hay factores biológicos, sociales y psicológicos que inciden en actitudes como la Paulina. "Hasta ahora, nos parece que siempre hay alguna patología asociada que contribuye a este cuadro y, las más habituales, son la Enfermedad Bipolar Mixta o el Trastorno del Desarrollo de la Personalidad". Y agrega que se presenta en adolescentes con trabas para descubrir y expresar emociones, sobre todo las más dolorosas y molestas, como la rabia o la angustia, fenómeno conocido como alexitimia.

Es posible que en ocasiones los pacientes reconozcan esa carga negativa, sin embargo, son incapaces de manejarla, expresarla o de liberarse de ella. "Entonces, gatillado por algún conflicto externo o interno la emoción se dispara, los invade, los inunda, los confunde, los separa de la realidad y se despersonalizan, entran en un Estado Crepuscular, es decir, sólo perciben el contexto inmediato del estado anímico que los domina y que dura algunos segundos. Frente a esta sensación, que es casi una disestesia -que es una alteración de sensibilidad general por percepción disminuida, aumentada o inadecuada-, descubren que apretarse las manos, clavarse las uñas o un rasguño, los ayuda", dice Nader.

Y complementa: "Es algo que realizan intuitivamente, sin una explicación coherente de cómo se les ocurrió esto". Es muy raro que lo hagan copiando una conducta de otros como pudiera estar reportado en la literatura extranjera. Además de liberarse, nuevamente contactan con la realidad y consigo mismos, se reintegra la personalidad. No toman en cuenta las consecuencias negativas y el daño a posterior", informa el psiquiatra.

Los pacientes describen que la lesión física permite que fluyan las emociones y el dolor psicológico intolerable a través del cuerpo, produciendo un desahogo y la sensación de bienestar inmediato, la que es transitoria pues a continuación aparecen sentimientos de culpa y vergüenza que inducen a esconder las heridas y a no referirse a lo ocurrido, puntualizan los Dres. Boehme y Nader en su investigación.

Ana Valdés apunta que la descarga de la rabia y agresividad contra uno mismo puede calmar la ansiedad del menor. No obstante, añade, "hay explicaciones psicodinámicas que aluden al principio de muerte o tanatos, en que la energía libidinal impulsa a la muerte y a las lesiones".

Consejos para los padres

¿Qué puede hacer un papá o una mamá con un hijo que se autoinflige lesiones? "La verdad es que los padres son los últimos en enterarse -responde el Dr. Nader-. Los chiquillos ocultan estas lesiones, se entiende que no quieren llamar la atención, el objetivo es terminar, de una manera anormal, con el sufrimiento interno. Generalmente el pololo o una amiga o compañera de curso, informa a un profesor o si hay algún grado de confianza, a un hermano u otro familiar de ella y por ahí se enteran los padres".

El consejo del médico es que los adultos deben escuchar, acoger, apoyar y ofrecer la posibilidad de buscar ayuda profesional. En cambio, el regaño, el castigo o la prohibición provocarse heridas pueden despertar aún más reacciones adversas.

La Dra. Valdés recomienda, en primer lugar, establecer una relación empática, de escucha, para así conocer la aflicción del muchacho, y, desde ahí, mostrarle alternativas. Aunque también precisa que hay que poner límites firmes, precisos y eficientes a la conducta, en un contexto cálido y acogedor.

En estudios efectuados en Inglaterra se sostiene que algunos niños se sienten culpables a causa de ciertos conflictos, razón que los impulsa a autoagredirse. La Dra. Valdés advierte: "Hay que buscar la culpa, pues es muy frecuente encontrar casos de abuso sexual, maltrato sicológico o físico" detrás de estas actitudes.

Según un reportaje realizado en Gran Bretaña muchos niños se sienten dueños de sí mismos cuando realizan estas acciones. ¿Es real esa interpretación? "Efectivamente. Hay adolescentes que, al hacerse daño, recuperan la capacidad de contactarse con sus emociones y su cuerpo, ya que antes se sentían desconectados, a la deriva y confundidos", complementa el Dr. Nader.

Aunque también advierte que es necesario diferenciar la afirmación "sentirse dueños de sí mismos" con la sensación de omnipotencia de muchachos narcisistas que cometen otro tipo de atentados físicos, como cuando se cortan partes de un dedo o de la oreja u otro órgano. Estos hechos responden a otras motivaciones, como aumentar la impresión de poder sobre sí mismos y la imagen frente a sus pares -lo que ocurre en muchachos disociales, cuasi delincuentes o delincuentes-, lo que les otorga poder para liderar bandas o grupos cuyos objetivos no son "liberarse de un sufrimiento", sino que conseguir objetivos como ganancias o provecho con el robo, o bien otros de índole sexual.

La Dra.Valdés recuerda que quienes padecen este desorden, o sus familiares, pueden acercarse en el Sector Público a los centros de atención primaria, donde se puede conversar con los equipos sicosociales, o bien a los consultorios de salud mental o a centros privados de atención psicológica y psiquiátrica.

Paulina, luego de un tratamiento de dos años, con medicamentos y una larga psicoterapia, ha estabilizado su ánimo y su temperamento. Ahora puede manejar sus emociones sin hacerse cortes, enfrenta y resuelve las realidades que la vida le impone, ya no las evita ni busca métodos que la pueden llevar a complicaciones como la automutilación, el exceso de alcohol, drogas u otras conductas de riesgo.

  Ver noticias anteriores

 

SECCIONES

Noticias y Novedades en SOPNIA


Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia / Esmeralda 678, 2º piso interior. Santiago Centro. / Fono-fax: 6320884 / [email protected] Horario de atención: de lunes a viernes de 8:30 a 13:30 hrs.