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Residentes de psiquiatría y neurología infantil participan en curso SOPNIA de bioética

3 de Enero de 2011 El seminario, realizado en el Colegio Médico, buscó aumentar la sensibilidad de los médicos hacia los aspectos éticos y valóricos en el ejercicio de la profesión. “Antes de ser un buen médico, se debe ser un médico bueno”, aconseja el doctor Fernando Novoa, organizador de la jornada junto al doctor Marcelo Muñoz.


Con la participación de más de 25 asistentes se realizó el pasado viernes 26 de noviembre el Curso de Bioética para Residentes de Psiquiatría y Neurología Infanto- Juvenil. El encuentro, organizado por SOPNIA, se efectuó en el Colegio Médico y fue dirigido por los doctores Fernand Novoa y Marcelo Muñoz.

“Desde los tiempos hipocráticos, la ética ha recibido una consideración especial en el trabajo médico, generada por las características mismas de la Medicina, e históricamente se ha estimado que el médico necesita estar dotado de cualidades morales superiores a las de cualquier otra actividad de la sociedad”, explica el doctor Novoa.

Por ello, el curso buscó aumentar la sensibilidad hacia los aspectos éticos y valóricos de la medicina actual, aportar elementos de juicio que permitan afrontar los problemas morales de manera crítica y racional, perfeccionar la capacidad para darse cuenta de los conflictos de valores y los dilemas éticos que el ejercicio profesional encierra, potenciar la habilidad para argumentar y justificar éticamente las decisiones a tomar e introducir los valores y las actitudes profesionales necesarios para el mejor ejercicio de la Medicina.

La jornada fue inaugurada por la presidenta de SOPNIA, doctora Maritza Carvajal, y contó con una serie de exposiciones de destacados conferencistas. El programa estuvo compuesto por las charlas “Ética y salud pública”, dictada por el doctor Julio Montt; “Decisiones médicas: cuándo y cómo deben participar los pacientes. Un dilema ético”, del doctor Marcelo Muñoz; “Metodología par resolver dilemas éticos en clínica”, por el doctor Armando Ortiz; “Ética en la relación médico-paciente”, dictada por el doctor Rodrigo Salinas; “Limitación de tratamiento”, del doctor Juan Pablo Beca, “Ética y enfermedades raras”, con el doctor Francisco Cabello, y “El paciente como sujeto de investigación”, de la doctora Rommy Bernhardi.

“Dadas las características que ha adquirido la Salud en la actualidad, cuando es considerada por algunos sectores del mundo económico como un producto más que puede ser transado en el mercado a un nivel similar al que tienen los demás bienes de la sociedad, hace más necesario aún que el médico tenga una clara y sólida formación en Bioética”, explica el doctor Fernando Novoa. “La utilidad de actividades de capacitación sobre este tema está  avalada al demostrarse que son capaces de aumentar la sensibilidad para captar la presencia de un dilema moral ante diversas situaciones clínicas y resolverlo en la forma adecuada”.

El objetivo de SOPNIA en este ámbito es realizar un curso anual, donde se revisen los temas éticos que hayan tenido relevancia durante el año.

Los desafíos éticos de hoy

Según el doctor Novoa, los aspectos éticos que actualmente deben ser considerados y que no eran motivo de consideración especial en el pasado son numerosos, pero los principales son dos.  

“Actualmente, el progreso tecnológico ha adquirido tal magnitud que ahora permite intervenir en los procesos vitales fundamentales como nunca antes se habría podido en el pasado. Los avances en la tecnología permiten modificar radicalmente el curso de las enfermedades, lo que significa un cambio tan marcado en comparación a lo que se podía hacer en el pasado que obliga a cuestionar los fines mismos de la Medicina. Enfermedades que en el pasado eran mortales, ahora no lo son, aunque la sobrevida de las personas a veces es de muy mala calidad”, explica el especialista.

“Esto obliga a poner como tema de discusión  los valores tradicionalmente considerados por la sociedad. Ahí se origina la duda sobre la procedencia de indicar intervenciones que estaban disponibles, en ciertas circunstancias de los pacientes, pero con resultados muy malos como es lograr una vida en estado vegetativo o con muchos dolores y molestias. La respuesta a esta incertidumbre no está en los textos de Medicina y hay que buscarla en otras disciplinas, como la Ética”.

Según el doctor Novoa, el segundo aspecto a considerar tiene relación con el avance avasallador de la bioética, que tiene su base en las reivindicaciones sociales que se convirtieron en un imperativo de derechos en el mundo occidental, lo que derivó en el reconocimiento de la autonomía que tienen las personas para tomar decisiones en el área de la salud. El médico explica que “la superación del paternalismo que dominó durante 2.500 años a la Medicina se enmarca dentro de un largo proceso de la humanidad”, pues sólo en la Edad Moderna comenzó a considerarse ideal una relación horizontal y no tan vertical, basada en el modelo padre-hijo.

“Las personas que se desenvuelven en los sistemas modernos son más libres y, por lo tanto, más autónomas y capaces de ejercer ciudadanía. En la actualidad, desde el ingreso a la consulta de los médicos, los pacientes empiezan a asumir su rol de ciudadanos con derechos y exigen que se les trate como tales. Los procedimientos que utilizamos dejan ya de tener una dimensión meramente técnica y requieren de una justificación moral para su ejecución. De tal modo que  todo acto médico (técnico) es al mismo tiempo un acto ético (no sólo técnico) y que, por ello, necesita una justificación ética (según los valores del paciente, y se pueden calificar de buenos o malos, correctos o incorrectos, virtuosos o viciosos). Esto obliga actualmente a considerar los valores e intereses del paciente en la indicación de exámenes y de tratamiento”.

“A la luz de estas dos circunstancias –los avances técnico-científicos y las reivindicaciones sociales– surgió con gran fuerza la Bioética, que es el puente entre las ciencias y las humanidades. Es el conocimiento de cómo usar el conocimiento, donde la autonomía del paciente es un eje central y constituye la piedra angular de la relación médico-paciente, lo que es un gran progreso”. 

Novoa llama a los residentes a “recordar y tener presente el precepto hipocrático que llama a considerar el beneficio del paciente como nuestro primer objetivo en Medicina. Si deseamos que nuestra profesión mantenga el justo prestigio que ha gozado hasta el presente, debemos hacer un adecuado manejo de los conflictos de interés. La profesión médica comparte con otras actividades de la sociedad el interés en el lucro y en adquirir notoriedad, entre otros, pero jamás se debe permitir que estos intereses –que son lícitos, aceptables y siempre presentes– adquieran mayor importancia que el interés del paciente en el momento de tomar decisiones, ya que éste siempre debe prevalecer”.

“Antes de ser un buen médico, se debe ser un médico bueno”, concluye.

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