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Análisis hecho con casi 300 personas por la U. de Vermont (EE.UU.) muestra que el primer dia de clases, cumpleaños y la gente que era cariñosa son algunos de ellos.

Estudio describe momentos felices de la infancia que jamás se olvidan

SA 10/JUN/2006, CL.LA TERCERA Los recuerdos, para ser positivos, dependen de los sentimientos y sensaciones asociadas con la experiencia que los origina. Por ello, los padres pueden estimular que sus hijos guarden memorias gratas de su infancia, lo que protegerá su salud emocional.

Al tratar de determinar cuáles eran los recuerdos que tenían los niños sobre su paso por el jardín infantil, la investigadora estadounidense Bárbara Burrington, del Centro de Educación Temprana en la Niñez, de la U. de Vermont, en EE.UU., recopiló 288 dibujos y fotos en que los menores ilustraron sus memorias más queridas.

Con ellos, la especialista en educación descubrió que había ciertos temas que se repetían entre los más inolvidables para los pequeños.

En general, indica la sicóloga infantil Verónica Pérez, docente de la U. del Desarrollo, estos recuerdos "tienen que ver con experiencias vinculares", es decir, en las que hay un desarrollo de lazos con seres queridos. Por otra parte, "las cosas más importantes del recuerdo infantil en general se relacionan con experiencias y el significado que se les da", explica la sicóloga Pilar Calderón, docente de la carrera de Sicopedagogía en la U. Mayor. Esto significa que lo grato o ingrato del recuerdo depende de la sensación que les provocó esa situación. Entre las experiencias placenteras que un niño nunca olvida, están las siguientes:

Primer día de clases

1. Según Burrington, esta situación es una de las más reportadas por los niños, especialmente cuando había un rito particular, como un beso especial de la madre 4 el padre, o un código que sólo ellos entendieran. "El que los papás estén en sus primeras experiencias escolares da cuenta de una relación de compañía, preocupación y disponibilidad que le resulta grata al niño", acota Verónica Pérez. En este caso, cobra vital importancia el primer día de clases: "Siempre se lo recuerda, porque se está cumpliendo un ciclo y el nuevo marca el paso de los niños desde el ambiente familiar a uno social que es el colegio", puntualiza Pilar Calderón.

El ambiente que los rodea

2. Al escuchar las conversaciones de los niños, Bárbara Burrington explica que los
animales, los jardines o las características de sus salas de clases siempre salen a colación. También mencionan los juguetes y utensilios que usaban, como platos o vasos. Lo mismo sucedía con los lugares que los hacían sentir seguros a la hora
de, por ejemplo, una lluvia fuerte.

"Los niños suelen repetir historias sobre cambios climáticos, como grandes vientos, arcoiris o truenos y los nervios y emociones que eso les produce", explica.

Juegos y cumpleaños

3. Los momentos de juego entre adultos y niños, dice Verónica Pérez, "tienen la gracia de poner por un momento al papá en un plano horizontal con el hijo, lo que genera gratificación, junto con entretención". Los juegos con amigos o sus objetos queridos, como cierta muñeca, un peluche o un autito especial son muy recordados.

Por otra parte, Pilar Calderón explica que hay ciertos ritos vitales, como los cumpleaños: "Es fundamental recordarlo y mostrarse feliz en ellos, porque el mensaje es: 'Te quiero y para mí es importante este día porque me recuerda cuando tú llegaste'. No tiene que ver con la fiesta, sino con recordar de manera especial ese día, tiene que ver con seguridad y cariño".

Las personas que los quieren

4. Los amigos del jardín o del barrio son personas recordadas por siempre. Son quienes comparten intereses con ellos, en quienes confían y con quienes quieren pasar el tiempo.

Los menores tampoco se olvidan de los adultos que son amistosos con ellos. Además de los profesores o tías del jardín, recuerdan con cariño a personas como el chofer del bus o personas que los atienden en un negocio donde van con sus padres, por ejemplo.

Cómo fomentar lindos recuerdos

Conversar

Es importante, dice la sicóloga Pilar Calderón, "que los papás conversen con sus hijos sobre las experiencias de los niños, ya sea las más trascendentes, como un cumpleaños, o poco trascendentes como un día normal, porque eso tiene que ver con cómo están viviendo el mundo".

Demostrar cariño

No dejar pasar las instancias significativas, como eventos familiares, y en ellos aprovechar de demostrar cariño y preocupación. Transmitir alegría, confianza y seguridad.

No mezclar situaciones

Un error frecuente es usar las fechas importantes para imponer un castigo. Es decir, dejar sin regalo de cumpleaños al niño cuando se saca malas notas o no darle su regalo de Navidad si repitió de curso.

Guardar fotos y dibujos

Los papás deben guardar las cosas que han hecho en etapas importantes, como los primeros dibujos del colegio o fotos de sus cumpleaños. Eso revela a papás comprometidos con sus procesos y da seguridad a los niños, que se sienten queridos y tomados en cuenta.

La importancia de guardarlos

Para las especialistas, este tipo de vivencias y recuerdos gratos son fundamentales para un desarrollo sano.

Verónica Pérez, docente de la U. del Desarrollo, explica que aunque no es de modo consciente, en los minutos de pérdida o duelos, estas experiencias son tremendamente útiles. El haberse sentido querido y seguro en la infancia "contrarresta la sensación de vacío. Porque, aún cuando hayas perdido a alguien, puedes rescatar los momentos buenos o experiencias que evocan sentimientos positivos", acota.

Para Pilar Calderón, "tienen que ver con poder predecir o asegurar un mejor desarrollo del ciclo vital en todo lo que tiene que ver con la seguridad, la autoestima, las experiencias de vida, las capacidades lúdicas, la creatividad, el desarrollo de la personalidad".

También en el colegio se utilizan para fomentar el aprendizaje: "Los recuerdos son experiencias y el trabajo con niños tiene que ver con ella", concluye Pilar Calderón.   Ver noticias anteriores

 

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