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Más común que la anorexia y la bulimia, consiste en regímenes estrictos que incluyen mucho ayuno, lo que provoca malnutrición y el deterioro de tejidos y huesos.

La adiccióna las dietas es el nuevo trastorno alimentario en adolescentes

Martes 20 de junio de 2006 VALERIA MUÑOZ PATTILLO

Contrario a lo que muchos creen, la anorexia y la bulimia no son los trastornos alimenticios más comunes y hace tiempo fueron desplazados por otros tan graves y mucho más frecuentes: los Trastornos Alimentarios No Especificados (TANE) y la adicción a las dietas es uno de ellos.

De hecho, un 70% de los desórdenes alimentarios corresponde a este grupo, según se informó en la Conferencia Internacional de Desórdenes de la Alimentación realizada a principios de este mes en Barcelona y que por primera vez reunió a especialistas de todo el mundo. Ocasión en que además se advirtió de un aumento de esta patología en adolescentes.

"Los TANE no reúnen todos los síntomas de la anorexia nervosa y la bulimia, aunque en algunos casos puede ser la etapa previa. Es algo que también se estaba viendo en Chile desde hace algunos años. Son jóvenes que han hecho la dieta de la luna, la de la sopa, la de los aviadores, la de la Nasa y así sucesivamente", afirma la pediatra especialista en nutrición del centro Serjoven y de Clínica Las Condes, María Luisa Aguirre. En la conferencia, cuenta, también se habló de las consecuencias de estas dietas restrictivas en la pubertad.

Eso sí, es crucial distinguir cuándo se trata de una patología y cuándo de una situación normal. "Prácticamente no hay adolescente que no haya hecho una de estas dietas, especialmente con el grupo de amigas. El problema es que se ha incrementado la respuesta patológica a esta situación, que es lo que gatilla la adicción", explica la profesional. Esto se presenta de dos formas: "Bajan de peso, sienten una gratificación y siguen indefinidamente. O bien no logran adelgazar, se frustran y se dan grandes atracones de comida que combinan con regímenes estrictos que incluyen mucho ayuno".

Precisamente es la restricción lo que más preocupa a la siquiatra del Instituto Neuropsiquiátrico y experta en trastornos alimentarios, Lilian Urrutia. "La mayoría determina por su cuenta cuáles alimentos pueden consumir y cuáles no y rara vez consultan o lo hacen cuando ya presentan problemas", advierte la doctora.

"Lo más grave es que todas estas dietas aportan poquísimas calorías, cuando es en la adolescencia el período en que se necesita la mayor cantidad de nutrientes y cuando el crecimiento corporal es mayor, sólo comparable al que se produce durante la lactancia. Por eso que, más allá de la baja de peso, es la mala nutrición lo preocupante", explica la doctora Aguirre.

Ni tan inocentes

De ahí que los daños apunten directamente al desarrollo de tejidos y huesos. Según la doctora Urrutia, "la falta de macronutrientes como proteínas, lípidos y grasas y de micronutrientes como vitaminas y minerales hace que se dejen de fabricar tejidos, músculos y huesos. Lo que aún no se tiene claro es si la función cognitiva se ve afectada".

Si bien el caso de Soledad Aldunate (19) no llegó a ese nivel, sí tuvo consecuencias. "Hice la 'dieta de los tres días' y bajé algunos kilos, pero subí de nuevo apenas la terminé", cuenta. Para no volver a engordar, decidió restringir algunos alimentos hasta que empezó a sufrir calambres. "Andaba con fatiga, sin ánimo y decidí parar".

Y es que, aunque sea sólo por pocos días, ninguna de estas "dietas turbo" pasa sin dejar huellas. "Lo primero es que se fuerza al metabolismo que, al recibir menos nutrientes, enlentece su función. De ahí que cuando se deja el régimen se sube de peso y, si este tipo de conducta se mantiene, el metabolismo se puede ver afectado de por vida", aclara la doctora Aguirre.

Aún así, si las dietas se extienden en duración y se convierten en una constante el panorama se agrava. "Cuando es una situación extrema y la pérdida de peso es brusca puede producirse una insuficiencia o incluso un paro cardíaco", advierte.

En estados incipientes, agrega, aparece decaimiento y pérdida de defensas. "Las células empiezan a reproducirse más lento, lo que afecta al epitelio intestinal produciendo constipación, distensión y dolor abdominal".

Según la doctora Urrutia, los factores que protegen de este tipo de trastornos son tener un buen peso y horarios de comida establecidos. "No usar la comida como premio o castigo y evitar que los jóvenes se valoren de acuerdo al físico es clave".

REGÍMENES DE RIESGO

Dieta de la sopa

Consiste en seis días durante los cuales sólo se puede ingerir sopa (caldo sin grasa) y uno de los siguientes alimentos en forma exclusiva y excluyente: fruta, verdura, leche o carne en forma exclusiva y excluyente. Su aporte calórico y nutritivo es muy bajo.

Dieta de la luna

Ayuno que comienza una hora antes de que cambie de fase la luna y durante las 25 horas seguidas, sin interrumpirse. Se puede consumir sólo agua, té, café, jugos sin azúcar y caldos sin grasas. No es efectiva y tiene efecto "yo-yo" porque hace más lento el metabolismo.

De los tres días

Sólo se consume lechuga, atún, quesillo, café puro, galletas de agua y helado diet de vainilla. Las porciones son muy pequeñas y en total no superan las mil calorías diarias. Tiene poco aporte de calcio y carbohidratos, lo que puede producir fatiga y osteoporosis en casos extremos.


DATO
HOY A LAS 10:30, Clínica Sta. María ofrecerá la charla "Aspectos sicológicos de la anorexia y bulimia". Inscripciones al 461 3500.

PURA IMAGEN
UN 20,9% de los jóvenes chilenos reconoce haber realizado una dieta durante el último año.
EL 36,8% cree que el patrón de belleza más importante es la delgadez. (Fuente: estudio del Injuv en 2003).   Ver noticias anteriores

 

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