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El mejor cumpleaños

Sábado 6 de mayo de 2006 M. ISIDORA MENA
Académica Escuela de Psicología

En Chile nos gusta ir a fiestas de cumpleaños. Para el cumpleañero, sin embargo, sobre todo si es mujer, esa fecha puede convertirse en un día de duro trabajo.

Hay que seleccionar a los invitados y determinar el número perfecto para que quepan en la casa; elegir para comer algo novedoso, barato y fácil; destinar un tiempo para cocinar y arreglar la casa (no olvidar las flores y cambiar esas ampolletas que hace días están quemadas); juntar los platos, cubiertos y vasos suficientes para todos los invitados.

Y cuando llegan, hay que preocuparse de que todos tengan algo que tomar, que la comida no falte en ningún minuto, que la amiga nueva no esté sola, que los suegros se sientan cómodos, que los amigos del trabajo compatibilicen con los de la infancia e integrar a aquellos que son incapaces de hacerlo solos.

Cuando la fiesta termina y todos se van, el cumpleañero(a) realmente está un año más viejo.

¿Por qué agobian los preparativos del propio cumpleaños? Algo que no ocurre cuando el festejado es otro, porque ahí todo se hace con gusto.

Hay un valor en celebrar el cumpleaños de otro que, naturalmente, no tiene que ver con la fiesta en sí: es decirle a quien comparte con uno la vida cotidiana "me gusta mucho que hayas nacido".

Basándose en ese valor, quien cumple años siempre debiera ser celebrado por parientes y amigos; que no sea él o ella quien se encargue de organizar su propia celebración.

Si valoramos que subsistan los cumpleaños en el acelerado mundo moderno, deberemos empezar a organizar festejos a quienes cumplen años, siendo generosos para hacerles grata esa noche.

Irán los que se acuerden, se interesen y le tengan cariño. Lo más seguro es que sean menos de cuarenta. Todos llevarán algo, se integrarán solos y se esmerarán en acercarse a los desconocidos.

Así las cosas, nadie saldría pelando por la comida o el ambiente, porque ellos mismos se encargaron de organizar el festejo. Y el mejor regalo: el cumpleañero(a) dormirá con la grata sensación de que hay quienes por cariño, un día en el año, lo hacen todo por él o ella.

Cuando la fiesta termina y todos se van, el cumpleañero(a) realmente está un año más viejo.   Ver noticias anteriores

 

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